Ámbar era una niña que a veces era guerrera, en otras ocasiones solo era maga, y también era una niña que preguntaba:

   _ ¿Cómo se hacen los bebés? la profesora dijo que lo preguntemos en casa, porque la próxima clase será del ciclo de la reproducción de los seres vivos. Perooo…pero maaa, Anita dice que su abuelita vio cuando la trajo una cigüeña desde París, que Anita estaba tan pequeñita que cabía en un pañuelo. Perooo…pero maaa, Toño no cree, a él sus padres le han contado otra cosa ¿Cómo es eso maaa?

Maaa Rosa bajó la mirada para encontrase con los ojitos de chocolate de Ámbar, sonrió y se sentó frente a la pequeña

   _Mija, los bebés vienen cuando dos personas grandes se conocen, se aman, se dan muchos besos y quieren tenerlo. Entonces los dos pueden ser padres del bebe que se forma en el vientre de la mujer, para luego nacer y seguir creciendo afuera.

   _ ¡Ah! Es un poco raro lo que me dices, pero creo que comprendo.

   Maaa Rosa hizo brillar su rostro con su linda sonrisa, mientras nos miraba con sus ojos de menta. Con una mano nos hizo una señal de silencio y con la otra acarició a la bebé que dormía profundamente en su coche. La beba es Carito, la hermanita menor de mi única amiga, Ámbar.

   Ámbar se acercó a maaa y se abrazaron, luego le dijo a su hermanita:

   _Yo te cuido bebita, eres una beba bonita.

   Ámbar se encogió de hombros, me abrazó muy fuerte y nos fuimos al fondo del pasillo. Entramos a su habitación que es de color lila con blanco con la apariencia de un pastel, en las ventanas tiene unas cortinas que son desde el techo hasta el piso, todo combina. Carito, Ámbar y yo dormimos juntas. Ahí, me acomodó sobre su cama.

   _ ¡Hola! ¡hola! ¿Cómo están? Que chévere que estés leyendo mi cuento.

   Yo soy Lulú, la muñeca de trapo de Ámbar.

   Saben que, a mí me hizo una costurera para ser el regalo del segundo cumpleaños de mi amiga, ya tenemos siete años juntas. Y…hoy, les voy a contar por qué Ámbar y yo nos mudamos, por un tiempo, de la casa de maaa Rosa, para el departamento de tía Carmen.

   Siempre estoy cerquita de ella. Mi amiga de ojitos chocolate, con cabellera corta y rizada, unos días antes de la mudanza, se acurrucó como una bolita para ponerse junto a mí. Entonces, pude sentir cómo sus lágrimas caían en mi vestido azul, como tantas veces ya había ocurrido.

   Después de un rato de muuuchos minutos… Ámbar estaba más tranquila y me empezó a contar lo que estaba soñando despierta:

   —Lulú, sabes que papá no ha muerto. Lo que sucede es que perdió por un tiempo los recuerdos. Él me está buscando. Creo que lo atraparon; y, lo metieron en un cuarto oscuro del que no podía salir, hasta que halló un hueco en el techo por donde logró escapar. Mira…mira Lulú _la pequeña me muestra unas fotos de su caja de historias_ él es fuerte, seguramente pudo cruzar esa selva enorme, a donde se lo llevaron. Ahí, se encontró con personas que por mucho tiempo lo cuidaron, mientras él aprendió a hablar el mismo idioma de ellos. Porque sé que es muy inteligente…mi tía Carmen siempre me lo recuerda.

   Lulú, hace unos días soñé que papá venía a la ciudad. Que venía a cambiar semillas por cosas que necesitan en donde él está viviendo, con sus nuevos amigos. Esas semillas nacen de una planta llamada zaral…son raras, muchos no las conocen. Son unas pepitas pequeñas, con un brillo de constelación, y el tamaño de un haba. Pero, lo más increíble es que siguen brillando cuando se parten, el zaral no pierde el color, más bien aun estando hecha pedazos tienen resplandor. Lulú, esa semilla es como un prisma óptico, que es esa pieza de vidrio que produce luces de diversos colores. La maestra de ciencias nos mostró un video en la clase de cómo es un prisma óptico.

   Sabes que papá nos va a traer semillas de Zaral para que yo me haga un lindo collar. También le haré uno a maaa.

   Pero maaa no sabe que papá viene por mí. Sí, Lulú, ya sé que va a ser un poco complicado, no podré cuidar de Carito. Pero, él me va a sacar de aquí, tú sabes que tengo que marcharme. Tú y yo iremos con papá y vamos a conocer lugares y cosas increíbles.

   Esa noche, ya listas para dormir, mientras estábamos acurrucadas en la cama mirando a Carito, me dijo bien bajito:

   _Lulú, yo siempre…siempre te voy a proteger.

   Las dos no queríamos que Carito despierte y empiece a llorar, como lo hace todas las noches. Ámbar dejo de hablar, se fue quedando dormida, yo sé que la felicidad le huye…

   Un día antes, el padre de su hermanita la hizo llorar cuando su mamá salió a comprar. La pequeña no entiende porqué la deja sola en casa con ese señor, y sobre todo que la obligue a decirle papá.

   _ Maaa también me puede llevar Lulú, yo no la voy a molestar_ Ámbar no dejaba de llorar.

   Ámbar ama y extraña ir a la escuela, le encanta la clase del profe Darío, me dice que él les contaba cuentos. También se los prestaba a sus alumnos para que los lleven a sus casas. Ahora, el profe le recomienda cuentos que encuentra en la computadora. Eso me gusta, porque Ámbar los lee en voz alta. Entonces, le salen alas en los pensamientos, ella parece que quiere volar. Se transforma en los personajes de los cuentos y fuga hasta en el tiempo.

   Ámbar me contó que en una de las clases de Historia ella se encontró en uno de sus sueños que hace despierta, en la época del Imperio de los Incas; y, se imaginó que estaba hablando con el emperador de los Incas, Atahualpa:

   _No vaya a Cajamarca, no deje que vean sus collares esos hombres con barba, que llegaron en los barcos. Mejor, vamos a cruzar las montañas. Eres el rey del Tahuantinsuyo, en cambio ellos vienen del otro lado de los mares. Entiéndame Emperador, no todos tienen buenas intenciones, no todos son amigos. Espere y va a ver que pronto llegará alguien con quien si se pueda hablar; y, que sea su amigo.

   La pequeña quiere cambiar muchas cosas. Ella tiene tantos sueños que le dan respiro a ese secreto que guarda en silencio. Ese secreto no la deja respirar con calma, ni dormir tranquila. Ámbar se levanta por las noches asustada, tiene pesadillas: ella siente que un animal con espinas está lastimando su cara, que le dice que sea buena, que, si no obedece va a picar a Carito, y se va a llevar muy lejos a maaa. Mi amiga llora mucho cuando se acuerda. Por eso yo quisiera poder hablar, para decirle a alguien que la ayude. Pero soy solo una muñeca, yo quisiera tener voz. Por eso, Ámbar se queda en silencio y cuando está despierta controla sus sueños, los cuales hace que sean interesantes y divertidos, como los cuentos o la poesía:

   Ella imagina que ve a su papá cruzar la frontera, ahora lo sueña más cerca. Sueña que él no tomó los buses, sino que viene en un hermoso caballo color caramelo, con las crines muy largas que le sale del medio de su cabeza. Ámbar se queda mirando la calle, mientras yo estoy sentada junto a ella; de pronto, en su mente desaparecen los carros, las casas, y en su lugar hace salir unos árboles con ramas grandes, que tocan el suelo. La calle deja de ser de cemento, se llena de pasto verde con flores y sobre ellas juegan unas aves hermosas que van saltando y revoloteando sobre unas iguanas gigantes de colores que permanecen quietas como estatuas tomando el sol, mientras su gata Madonna mueve el rabo queriendo cazar algún pajarito, pero no puede porque ha comido mucho y la michita prefiere descansar. Lo más gracioso es sentir como sopla un rico viento de los árboles de su imaginación. Entonces, Ámbar me dice que ya viene su papá montado en el caballo color caramelo, con sus semillas de zaral.

   La pequeña se siente poderosa cuando construye sus universos, la fantasía, que le alimentan los libros, la hace conocer lugares increíbles. Aunque ella continúe sentada en el jardín de su casa.

   El sábado anterior llegó la tía Carmen, su tía favorita. Yo no pude verla, porque estaba en la habitación, pero cuando se fue me comentó:

   _Amo tanto que venga mi tía Carmen.

   La tía Carmen es hermana de su papá. Cuando la visita le cuenta historias, y sobre todo la hace sentir segura cuando le da un abrazo:

   _ Yo te amodoro Ámbar_ dice la tía, mientras mi amiga siente que su corazón está tranquilo.

   _ ¡Amodoro! ¿Qué es amodoro?

   Ámbar, amodoro es la unión de: Ámbar te amo y adoro. ¿Quieres que te cuente otra historia?

   _ Sí tía, la de la abuela amazonas que tomaba chocolate.

   _ Pues bien, te lo vuelvo a contar: como ya sabes ella es la abuela, de la abuela de mi abuela. Esa mujer fue una de las amazonas, quienes eran unas guerreras, que vivían de un lado del rio, mientras que, del otro lado, era habitado por los hombres. Pero, siempre se reunían para tomar decisiones sobre sus pueblos, entre ellos no había secretos. Ámbar esa es la mejor manera de cuidarse _ aseveró la tía Carmen.

   En aquel lugar la comida era abundante, ya que ellos sembraban y criaban muchos animales. Y, siempre por las tardes ellas hervían una bebida que ya hemos probado, el chocolate. Ellas la tomaban, mientras conversaban. Lamentablemente, en una ocasión se le ocurrió a quien era abuela de la abuela de mi abuela alejarse, no le dijo a nadie y se fue sin avisar. Cuando estaba lejos se encontró con unos seres extraños que merodeaban la zona, estos eran personas que no tenían bondad. Y, se la llevaron para ponerla a trabajar sin descanso. Rina tenía solamente doce años, la pobre lloró mucho, se quedó sola, sin ningún familiar o amigo.

   Después de un tiempo empezó a escapar de la tristeza, recordando los relatos narrados durante las tardes de chocolate en su aldea. Estos eran varias historias, pero entre estas tenía una favorita: la de cómo habían caminado tanto sus parientes anteriores para llegar a las tierras donde se quedaron.

   Es que ahí, donde creció Rina, sus parientes anteriores encontraron un gran río, con tierra firme en sus orillas en donde crecían muchos árboles de troncos fuertes, con los que pudieron construir sus casas. Ellas le contaron que abandonaron el lugar donde antes vivían, ya que el suelo siempre temblaba y las montañas botaban fuego. Por eso decidieron caminar durante muchas lunas, hasta llegar al lugar donde Rina, la abuela amazonas, nació.

   Ámbar, lo más importante de todo lo que vivió la abuela de la abuela de mi abuela es que ella nunca se conformó. Rina, la que era muchas veces nuestra abuela, decidió ser ella, luchar y hacer lo que se proponía de la mejor forma. Por eso muchos la quisieron, la cuidaron y ayudaron para que sea más valiente. Rina conoció personas que estaban tristes como ella. Pero, que por las tardes si no tenían chocolate, se hacían té, o agua de hierbaluisa, solo para sentarse y conversar, no guardaban lo que les hacía sentir mal, lo contaban. Por eso dejaron de sentirse solos, se cuidaron los unos a los otros. Ahí, Rina encontró un nuevo hogar, una familia.

   _Tía Carmen, amodoro tus cuentos. Tomemos chocolate todas las tardes, yo no quiero estar sola.

   _Ámbar, mi querida sobrina, aquí está tu mamá, Carito y su papá. Está es tu familia y si algo te pone triste debes decirlo. Pero recuerda: si necesitas algo cuenta conmigo para ayudarte. Debemos ser unidas y lo que nos preocupe debemos comentarlo para buscar una solución.

Ámbar tenía muchas cosas que contarle, pero ese día solo le dio un beso y se despidió.

Aquella noche, Ámbar durmió más tranquila. No se levantó asustada durante la madrugada, como en otras ocasiones, pensando que alguien estaba debajo de su cama. El corazón de Ámbar latía suavemente, yo lo podía escuchar.

   _Lulú, tú me vas a acompañar toda mi vida. Cuando me vaya con papá te irás conmigo; y, también te haré un collar de Zaral, porque las mejores amigas los tienen iguales. Siempre te voy a cuidar.

Ayer, Ámbar entro corriendo a la habitación. Cerró rápidamente la puerta con seguro, se lanzó como un cohete a la cama, me apretó fuerte y no podía dejar de llorar, mientras me decía:

   —Mamá se fue con Carito y ese monstruo con espinas quiere que vaya a jugar con él. Toño dice que cuando se siente pena o enojo es porque algo está mal y debo decirlo. Ya se lo dije, le dije que NO. Él está muy enojado, me quiso llevar a su habitación para tocarme, pero no, no lo dejé_ mi pobre amiga no podía parar de llorar.

   _No quiero que lastime a Carito o a mamá. Lulu. él sonríe tan feo cuando mamá no lo ve. Toño me dijo que hable, que cuando a uno no le gusta lo que le hacen, debes decirle a alguien. Sus papás le enseñaron que nadie puede tocarlo. Que no crea cuando dice que lastimara a maaa y Carito, quien lastiman a los niños les teme a las personas grandes. Lulú quiero que venga alguien a ayudarme, creo que maaa ya no me va a querer. Lulú, ¿qué voy a hacer?

Más tarde, maaa Rosa llegó con las compras del mercado, y regañó a Ámbar por encerrarse en la habitación. Maaa no preguntó nada, ni siquiera preguntó qué pasó. Anoche volvieron las pesadillas, dormida me abrazaba mucho. Yo necesitaba que amanezca, que Ámbar converse con Toño, él le dirá que debe contarle a su mamá lo que está sucediendo.

Hoy, visitaron a maaa Rosa de la escuela donde estudia Ámbar. La escuche muy preocupada, le dijeron que mi amiga no participó en la clase virtual, que necesitaban hablar con ella, con Ámbar y la tía Carmen. Después salieron, y luego de unas horas regresó maaa solo con Carito. Lloró mucho cuando me vio, maaa Rosa también me abrazó como lo hace Ámbar cuando está asustada. Luego, me puso en un bolso en el que guardó ropa de mi amiga y me llevó a la casa de la tía favorita. Ámbar y yo vamos a dormir unos días en casa de la tía Carmen. Ella me contó que:

   _Toño me escribió por chat: que no me quede callada, que lo cuente a quien me haga sentir segura, que debía ser hoy, no mañana, no después. Entonces, le pedí que me ayude, y sus padres llamarón a la escuela para que me ayuden. Ellos llamarón a la tía Carmen. Cuando ella llegó me abrazó tanto que me sentí valiente y le conté que el papá de Carito me lastima, que me hace llorar mucho. Los maestros y la tía hablaron con maaa. Me da pena, la veo a ella muy triste. Pero, me dijo que yo no hice nada malo. Y, me aseguró que nunca más veríamos a ese hombre, porque ya se lo llevaron lejos, para que no pueda dañar a nadie.

   Mi tía está contenta por tenernos en su casa. Mira Lulú, me regaló otra caja para guardar historias, y unas piedras de colores. Eran de papá, él las recogió cuando niño en la orilla del mar. Mira, está es una aguamarina que esta partida, pero aun así su resplandor es especial, parece un cristal roto, pero igual con la luz brilla.

     Ahora, entiendo que papi no va a volver, pero dice la tía que su corazón sigue latiendo conmigo. Además, ya sé que a él le gustaba soñar como a mí. Lulú vamos a dormir, ya no hay monstruos debajo la cama, ni en casa de maaa.