Acudimos al encuentro
del holocausto anunciado
no sé si por el pecado
¡Hoy somos el epicentro!·

Desde un país muy lejano

llegó por obra del mal

que como todo chacal

se vino y puso su mano.

No le dimos importancia

¡Estamos lejos! decían,

mientras mejor preferían

mostrar algo de arrogancia.

De pronto los titulares

llenaron todos los medios

comenzaron los asedios

todos buscan sus hogares.

¡Extraña malevolencia!

el mundo está sin respuesta

si fue cosa de una apuesta

o a causa de la demencia.

Las ciudades se despiertan

y no alcanzan a entender

por qué en el amanecer

hay tantas voces que alertan.

El miedo ronda las calles

las plazas llenas de llanto

es un raro y oscuro manto

que no quiere dar detalles.

El llanto busca su cauce

sin explicación alguna

no salva ni la fortuna

cuando la muerte seduce.

¿Se fueron todos? preguntan

hay mucho espacio vacío

como un terreno baldío

donde murmullos asustan.

Los cuerpos que se quedaron

Perdidos en los pasillos

dejan fríos los altillos

sus sombras ya se marcharon.

Las sombras vuelan sin rumbo

extraviadas en la nada

quizá buscan la alborada

!No! se van de tumbo en tumbo.

En los cielos y en el hades

se confunden los viajeros

y aquellos que van primeros

van buscando sus verdades.

Se desata una pandemia

un letal virus que ataca

nos ha clavado una estaca

¡Emergencia! El tiempo apremia.

Se oyen llamadas de auxilio

¡No hay respuesta! Que indolentes

unos quieren ser valientes

y otros prefieren exilio.

De uno en uno están cayendo

sin mayor explicación

Dios nos da una gran lección

cuanta gente está muriendo.

Qué es lo que estamos viviendo

menciona desconsolado

nadie se queda a mi lado

dice un hombre ¡Está sufriendo!

Se cierran todas las puertas

el miedo pone su escusa

y a todos nos engatusa

nos enciende más alertas.

¿Es una guerra? !Que injusto!

saber que en una trinchera

el sabio soldado espera

mientras llega el holocausto.

Invisible el enemigo

es un virus con corona

¡Implacable! No perdona

mueren el rico y el mendigo.

Nos declaran confinados

no tenemos otra opción

dice la declaración

¡Estaremos condenados!

Una ciudad devastada

se tiende junto a la ría

rezando un Ave María

de rodillas y asustada.

¡Oh, este dolor es tan grande!

Sin despedirse se alejan

familia y amigos que dejan

un gran dolor que se expande.

En la calle, en la vereda

se deja caer la vida

cuanta indolencia reñida

¡Con la fe! Que más nos queda.

Un desolado paraje

son los parques y jardines

se oyen toques de clarines

ronda el dolor su celaje.

Se escucha por todas partes

¡Dios, ya danos tu perdón!

mientras lleva al panteón

la muerte sus estandartes.

Confinados y seguros

mientras la peste se aleja

la gente guarda su queja

detrás de sus cuatro muros.

Al ruido de las sirenas

todos doblan las rodillas

y ven pasar las camillas

llevando todas las penas.

Sucumbe la urbe porteña

la arrasa una pesadilla

una vela en la capilla

y una oración es la seña.

¡Escasean alimentos!

Es tiempo de compartir

que más se puede pedir

son difíciles momentos.

Donde hay una luz, hay esperanza

se escucha desde un balcón

donde se exhibe un crespón

como muestra de una alianza.

Un saludo a la distancia

parece el nuevo mensaje

donde tenía hospedaje

hoy tiene más importancia.

Cada quien cuida lo suyo

hijos, amigos, o hermanos

y aunque no se den las manos

de lejos dicen ¡te incluyo!

Las lágrimas van quedando

convertidas en recuerdo

con dolor en el cuaderno

escribe un niño jugando.

Pasará la pesadilla

volveremos a las calles

la urbe a sus pasacalles

los fieles a sus capillas.

Aprendimos desde el miedo

¿Quién nos toma la lección?

Todo vuelve a ser canción

volvemos de nuevo al ruedo.

Las luces multicolores

vuelven a las avenidas

ya no hay miradas perdidas

pero conservan temores.

“Una nueva normalidad”

no se trata de una moda

es extraño y no incomoda

se muestra solidaridad.

Cual Ave Fénix volvemos

resurgir es la enseñanza

vivimos de la esperanza

hasta que nos abracemos.